Hace varios años que paso frecuentemente por la calle Tallers y desde el primer día me quedé prendao de la marquesina de este almacén. ¿Alguien me puede decir cuáles son los anexos de los papeles y de los cartones? Siempre que paso está cerrada (me temo que definitivamente) y no he podido preguntarlo.
Diario personal de opiniones, comentarios y otras cosas que se me ocurren. Sin ánimo de lucro ni de ofensa. Y que cada cual comente lo que quiera, si le apetece
lunes, 3 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
¡Segundos fuera!
Esa expresión se usa en el boxeo para indicar a los contendientes que se acaba el tiempo de descanso y que empieza un nuevo asalto. Los ayudantes (segundos) deben bajar del ring.
Hace tiempo que dejé este cuaderno. Pensé que se estaba convirtiendo en un libro de "quejas y reclamaciones". Y no era eso lo que quería: procedía un descanso y replanteo.
Muchas cosas han pasado desde entonces, unas buenas y otras no tanto. Y aquí estamos, levantando la cabeza todo lo posible para seguir viendo el sol.
Con este titulo sacó un fantástico disco L. E. Aute en 1989 y que durante mas o menos un año fue mi música de cabecera: Hoy por hoy, sigo aquí!
viernes, 19 de febrero de 2010
Cantigas del diputado
Tal como me lo manda mi amiga Elisa, lo transcribo:
DÉJAME DORMIR, MAMÁ
Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta.
Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.
Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche.
Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!
Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.
Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.
Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.
Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.
Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso.
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!
Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!
DÉJAME DORMIR, MAMÁ
Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta.
Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.
Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche.
Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!
Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.
Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.
Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.
Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.
Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso.
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!
Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!
domingo, 24 de enero de 2010
Abbey Road: Beatles Revival
La otra noche fuimos a una sala de Barcelona invitados por MC. Dado que las entradas habían sido reservadas por Internet, teníamos que recogerlas en taquilla media hora antes. Cuando llegamos la fila de espera era bastante numerosa (y más que se puso antes de que abrieran la sala). Eso sí: si alguno de los "armarios" (léase porteros) hubiese anunciado algo así como "- Los menores de 30 años pasen delante", no se hubiera movido ni un alma. Más bien de cuarenta parriba.
Hace bastante que no frecuento estos sitios, y me extrañó un poco. Me encuentro una sala grande, barra en medio que la divide en dos, vacía de todo amueblamiento. Unas pocas mesas pequeñas y bancos corridos alrededor de las paredes. Algún que otro taburete bajo. Techos muy altos y paredes pintados de negro (o un gris muy oscuro). Un escenario, muchas luces teledirigidas y muchos altavoces. Y nada más. Si le quitas cuatro cosas, serviría como almacén de electrodomésticos (o de cualquier otra cosa).
Me acuerdo de aquellos a los que yo iba en mis otros años: Cleofás, Bocaccio, Presidente, La Mandrágora... Era otro estilo, otra ambientación. Ni mejor ni peor: otro.
Ah! Las bebidas las sirven en vasos de plástico, ni de coña llevarte una botella. Y, por supuesto: no se puede fumar.
Hace bastante que no frecuento estos sitios, y me extrañó un poco. Me encuentro una sala grande, barra en medio que la divide en dos, vacía de todo amueblamiento. Unas pocas mesas pequeñas y bancos corridos alrededor de las paredes. Algún que otro taburete bajo. Techos muy altos y paredes pintados de negro (o un gris muy oscuro). Un escenario, muchas luces teledirigidas y muchos altavoces. Y nada más. Si le quitas cuatro cosas, serviría como almacén de electrodomésticos (o de cualquier otra cosa).
Me acuerdo de aquellos a los que yo iba en mis otros años: Cleofás, Bocaccio, Presidente, La Mandrágora... Era otro estilo, otra ambientación. Ni mejor ni peor: otro.
Ah! Las bebidas las sirven en vasos de plástico, ni de coña llevarte una botella. Y, por supuesto: no se puede fumar.
Para mi, hay dos épocas claramente diferenciadas de Beatles (para otros tres o cuatro, según): antes de Sgto. Pippers y después. Coincidiendo con sus viajes a la India más o menos. La primera más puramente R&R y la segunda más sofisticada. Ambas igualmente creativas, pero "tocando más palillos" a medida que avanzaban (ellos y la tecnología de audio necesaria).
Pues bien, Abbey Road, que así se llama la banda, "borda" esa primera época. Diez o doce canciones emblemáticas muy bien trabajadas.
En la segunda, se notaba bastante la falta de los medios necesarios, pese a las muchas horas que supongo de ensayos, para recrear todo el sonido original. Cosa que entiendo en un grupo de estas características, en directo y sin ningún playback por medio. Sí se notó la ayuda de un teclado (vamos , a lo Billy Preston).
En fin, fue bonito rememorar estas canciones que, aunque las escuchemos todos los días en los equipos, no suenan (ni mucho menos) igual que en directo. Una noche muy agradable.
viernes, 25 de diciembre de 2009
El embrujo de Shanghai
Hoy he terminado de leer esta novela de J. Marsé, que me ha estado acompañando en mis viajes en Metro (y hacerme pasar de estación más de una vez) durante el último mes. Es una novela ligera y de fácil lectura, que me ha dejado una cierta sensación de melancolía y de tristeza.
Ya me ha pasado con este escritor. Pero me gusta su estilo, con un uso muy concreto del lenguaje y, sobre todo, la forma de definir ambientes y personajes. No he visto la película de Trueba que se basa en ella, pero creo que no lo necesito; bueno, mejor dicho, no quiero. Prefiero guardar las escenas y los paisajes que yo mismo he formado en mi cabeza conforme la iba leyendo.
Ya me ha pasado con este escritor. Pero me gusta su estilo, con un uso muy concreto del lenguaje y, sobre todo, la forma de definir ambientes y personajes. No he visto la película de Trueba que se basa en ella, pero creo que no lo necesito; bueno, mejor dicho, no quiero. Prefiero guardar las escenas y los paisajes que yo mismo he formado en mi cabeza conforme la iba leyendo.
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