
El otro día me dí una vuelta por la Feria del Libro Usado que se celebra estos días en el Paseo de Gracia. Como siempre, y a pesar de no tener ya sitio en casa donde poner los libros, caí en la tentación. Sabía que iba a pasar. Como me sucede últimamente, compré dos libros que ya había tenido con anterioridad y que se fueron cayendo por las rendijas del trayecto y de los que tenia un vago pero buen recuerdo. Uno de ellos, cuya relectura me ocupó una mañana, es de la colección Austral de Espasa-Calpe. Aquella que odiábamos porque era donde editaban todas las obras que nos obligaban a leer en el bachillerato. El volumen en cuestión es "Escenas matritenses " de Ramón Mesonero Romanos (que casualidad, se llama igual que una calle que hay en Madrid) y ha sido una gozada su lectura. La ironía que desprende en la crítica de las costumbres y la sociedad de aquella época (sobre 1830-40) obliga a la sonrisa. Los retratos que dibuja permiten ver en la imaginación a las personas de las que habla: las definiciones de los concurrentes a la subasta de "La posada de la Higuera", los personajes participantes en las escenas de "El velatorio"... La sátira que subyace contra los románticos trasnochados, la dulzura en el relato de las venturas y desdichas de un simón.
Como es una selección de Gómez de la Serna, me he empeñado en buscar otras "escenas" del mismo autor. Ya he encontrado algunas en la biblioteca Cervantes Virtual y sigo buscando.
No me puedo imaginar las "escenas" que describiría si le hubiera tocado vivir en nuestros tiempos. O si... y más que esbozar una sonrisa, suelto abiertamente una carcajada
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