"Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano..."
Diario personal de opiniones, comentarios y otras cosas que se me ocurren. Sin ánimo de lucro ni de ofensa. Y que cada cual comente lo que quiera, si le apetece
Por lo que me cuentan, esta tomado en la Rambla dels Estudis de Barcelona (las Ramblas, para entendernos). No conozco al artista titiritero, pero creo que merece un sitio donde quedar en el recuerdo.

Los cocineros franceses reclaman de la UNESCO que conceda el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad a la nueva cocina que dicen que inventaron y que supone la "releche" en el desarrollo del género humano.
Me dicen que los españoles, no va a ser menos, tambien lo van a solicitar, ya que la nueva-nueva cocina es lo mismo que la francesa, pero más deconstruida.
Que me digan donde se recojen los papeles, porque la abuela hace una tortilla de patatas que ya quisieran todos estos.
SI CAMINAR FUERA SALUDABLE, EL CARTERO SERÍA INMORTAL

y el lema ¡ESTAMOS! que para mi es una palabra que encierra todo el significado que quería expresar en el diseño: sentido positivo de nuestra unidad, que no tiene fisuras, que (excepto la temprana muerte de Horacio cuando todavía estábamos allí) todos vivimos y seguimos siendo capaces de, a pesar del tiempo transcurrido, movernos desde todos los rincones de España para darnos un abrazo y "hacer unas risas" durante unas pocas horas.
Y en eso se convirtió la cita.
Visita a las instalaciones del Patronato. Cada rincón un recuerdo, una anécdota para alguno, una aventura para otro... las habitaciones, el estudio, el comedor, el gimnasio, el salón de actos, las clases, la calle de delante (donde hacíamos las pruebas de atletismo)... En todas partes se provocaba un comentario, una discusión. "¿te acuerdas de cuando el....?" "No, hombre! Que fue ... y...".
Me hizo una gran ilusión entrar en el cuarto de máquinas del cine, que no pude ver en visitas anteriores. En los últimos años yo ayudaba al encargado y terminé aprendiendo cambiar los carretes a toda velocidad (pitos y silbidos en la sala por el corte), a provocar el arco de luz, cambiar los objetivos y las varillas, enfocar...Todo esto me valía salir los sábados una hora antes del estudio con la excusa de preparar las bobinas. Ahora están con una capa de polvo de un dedo. Piezas de museo.
Hay cosas que no existían en nuestros tiempos, entre ellas unas salas de billar y futbolin que hicieron que olvidáramos a nuestras mujeres y nos acostáramos entrada la madrugada.
No faltó, a pesar de algunos malentendidos previos, la Misa celebrada por nuestro Carlitos Acosta en la Capilla. Siempre me ha asombrado este lugar, su decoración de baldosas del más puro estilo andaluz, su techo artesonado, las columnas, el ábside... No casa con la sobriedad y funcionalidad del resto del Centro. ¿Sería que quienes mandaban de verdad eran las monjas mercedarias y "obligaron" a construir este espacio a su gusto?. Toda la logística (ropería, cocina, limpieza, enfermería,..) era de su responsabilidad y un ala del edificio era su "clausura").
Tampoco podía faltar el conmemorativo partido de fútbol entre los dos equipos que formábamos en nuestros recreos. Pero, natural, su duración cada vez es menor, así como el número de jugadores (yo temía a mi rodilla mas que a un nublado y que me fastidiara el resto de la fiesta). Pero esta vez no hubo lesiones mayores.
En fin, la juerga terminó con una "cena oficial" en el Restaurante Jerez, que en aquellos tiempos era un bar donde esperábamos la hora de entrar a la sesión de cine del Teatro Espinel, ya desaparecido, una decrépita joya que podía haber sido restaurada, en mi humilde opinión.
No tuve casi tiempo para dar un paseo despacio por la ciudad, cosa que me gusta hacer cada vez que voy. Como en el colegio, cada rincón es una foto de un recuerdo. Pero si me dió tiempo a entrar en Sta. María la Mayor y me llevé una gratísima sorpresa: se estaba celebrando una boda y en ese momento un coro cantaba una Salve Rociera como debe ser, con guitarra y tambor. Inenarrable.
Muchas fotos y como siempre, el compromiso para una próxima reunión sin esperar el lustro de turno. Parece que tenemos prisa y que cada vez se nos hace más necesario encontrar un espacio en el que sabemos que no existe ningún engaño ni competencia, en el que cada uno es como es, conocido, respetado y querido. Nos hacemos mayores.
Tengo que recordar en otros viajes:
Leo en un articulo de La Vanguardia sobre la cantidad de alimentos en buenas condiciones que tiramos a la basura. Visto así, en macrocifras, te quedas apabullado: 1,3 millones de yogures, 220.000 barras de pan, 300.000 bolsas de patatas... ¡ todo eso y más, diariamente y en paises europeos grandes!.
Se citan algunas de las posibles causas:
¿y que hacemos?
El tema es dificil y complicado. Lo primero que viene a la cabeza es:-"Mandémoslo a las zonas deprimidas y subdesarrolladas". ¿El que? ¿las sobras de lo ya cocinado? ¿productos caducados o pendientes de? Y aunque fueran los productos base (leche, trigo,...): ¿no estariamos creando un desequilibrio en el desarrollo de esas zonas? Excepto en los casos de supervivencia (que por desgracia los hay y muchos) por catastrofes, lo mejor para ayudar al subdesarrollo es la ayuda "in situ". Cañas y no peces.
Volvemos a lo de siempre: nuestro modelo de producción y consumo. Nada, nada responsable.
Otra pregunta en una línea paralela y echando mano de una medida que se ha vuelto muy popular: ¿Cuantas unidades de CO2 han hecho falta para producir esos alimentos que no consumimos? ¿y cuantas más para eliminarlos?